jueves, noviembre 10, 2005

Loco solo y un millon de ignorantes


El día que Maribel Sapp dio su primer fruto a la sociedad estaba inmersa en la alegría, las mariposas volaban, las nubes dispersas, el cielo exageraba el azul. El sol brillaba. El loco solo siempre estaba seguro de lo que pensaba, aunque, algunas veces, se mostraba ansioso por lo que los demás pensaban de sus ideas. Era un pedante. Muy pequeño, el loco solo meditaba e interpretaba la vida a otra escala, cosas que sus amiguitos no entendían; jugaba con los demás amiguitos, pero lo rechazaban, porque pensaban que era un loco, el loco solo.
El loco solo se sentía aislado de la sociedad, no lograba adaptarse a ella, pero sí a sus ideas, su manera de ver la vida, sus leyes, su ética. No tenía el mismo pensamiento que los demás chicos (a su escasa edad); era diferente a todos; todos diferentes a él. Inclusive, tenía un coeficiente intelectual tan alto que se podía comparar con una persona de provecta edad.
Maribel Sapp estaba preocupada, porque veía que su hijo no era un chico normal, hacía todo lo que tuviera a su alcance para complacer a su hijo, pero nada le complacía. Llevó al chico al sicólogo, pero éste le dijo que el niño estaba en buenas condiciones, en cambio, debería sentirse orgullosa de tener un hijo diferente igual. Maribel Sapp no sabía qué era diferente igual. Asentió sin saberlo...
El loco solo crecía viendo a su alrededor que todos pensaban iguales, tenían el mismo ideal, comían a la misma hora, se acostaban y despertaban a la misma faena, pero sabía que todos eran diferentes. Decían que era raro. El loco solo crecía físicamente, crecía intelectualmente, carecía del tedio, lleno de humor, pero era un loco solo; Así le llamaban sus amigos.
Los años pasaban. El loco solo expandía su curiosidad, investigaba por qué todos actuaban iguales, los sueños, de donde vino y hacia donde va, por qué trabajan, el dinero, las costumbres, y lo inédito, la muerte. Pasaban los años. Encontraba respuestas a sus curiosidades y la exponía a la sociedad. Una vez, toda la sociedad en la que pertenecía loco solo carecían del abastecimiento de la comida; loco solo, tan sólo como estaba, plantó semillas de arroz, habichuelas, vegetales y frutas, y con una lanza se fue a pescar al mar. La multitud se sintió agradecida. Una chica estaba deprimida, loco solo le hizo sentir triste y decepcionada, pero no deprimida. Un hombre de la multitud se sembró una punta de alfiler en el pulgar de su pie izquierdo, loco solo le auxilió. La voz corría, y loco solo ganaba fama.
Es un chico maravilla, decía la gente. Pero si soy un loco solo ellos son un millón de ignorantes, sostenía loco solo.
Maribel Sapp, orgullosa, le dio gracias a Dios por tan grato regalo. Loco solo mostraba el camino y el millón de ignorantes lo recorrían, era un científico innato, la ciencia lo confirmó, era un idealista sin límites, una vez la sociedad lo reprobó. Sus argumentos eran sólidos, lo que él decía el millón de ignorantes lo aceptaba. Internalizaba todo lo que veía y trataba de adaptarse al millón de ignorantes, pero era diferente a todos.
El millón de ignorantes ya estaban acostumbrados a que el loco solo le mostrara el camino, todos asentieron que el loco solo era el más competente de todos, el que podía guiar con confianza. Se aferraban a loco solo.
Pasaban los años. Loco solo advertió que uno del millón de ignorantes se le acercaba, le dijo que ya estaban cansados y viejos, querían llegar a la otra vida; loco solo le mostró el camino; ellos recorrieron el camino. Tiempo después volvió otro del millón de ignorantes a decirle a loco solo que el camino tiene un muro; loco solo llegó al muro. Cámara y acción. Buscó madera, las clavó paralelas a dos pilares verticales, les hizo una escalera. Del millón de ignorantes uno subió. Cuando llegó arriba le preguntó a loco solo cómo podía bajar al otro lado, loco solo, enfadado, le hizo bajar, subió las escaleras, miró hacia el otro lado, pasó la escalera al otro lado, bajó con calma. En el otro lado, se maravilló ahí, tranquilo, sólo y sin problemas. No dio vuelta atrás. Al fin y al cabo, es mejor ser un loco solo que un millón de ignorantes. La ciencia lo confirma.
Loco solo comenzó una nueva vida: vivió feliz por siempre.
Tambien puedes ser feliz.

Dijo El


¨Mas bien, examinadlo todo, retened lo bueno¨
1 tesalonicenses 5:21

Responde

Las respuestas para muchas incógnitas de la vida se presentan mediante una meditación profunda de las cosas y a veces por los hechos que suceden ante tus narices. Te has hecho toda una idea que, fosilizada en tu conciencia, te permite tener la seguridad que algunas cosas en la vida son y no son. Algunos hechos te ponen emotivo; esos sentimientos insanos, aunque no son buenos para la salud, te deja inmerso en una neurosis, también te dan fuerza para seguir adelante. Porque eres hombre, y el hombre se obsesiona con llegar a la meta final (la última vez). Te has preguntado muchas cosas esperando a que se presente la respuesta. Pero independientemente de la pregunta, que es la causa de la respuesta o toda respuestas, todo esta hecho. El hombre, que es un obsesionado de la vida, tiene la mejor esencia obsequiada desde los altares: el ingenio. El ingenio capacita al hombre a crear cosas en la vida, ideas y creencia; pero el hombre también tiene la razón que lo ordena a una tendencia a lo que cree real. También puedes creer en cosas que no ves, no oyes, no porque existan o no exista, sean o no sean. Todo será cuestión de creer. Puedes creer que toda consecuencia es pertinente por una acción que has llevado a cabo; puedes creer que todas las cosas que pasan en tu vida es a causa de tu mala vida o las cosas atroces que has podido hacer bajo los ojos de todas las estrellas que decoran el universo. También puedes creer que todo esta hecho, y las cosas suceden porque tienen que suceder. Sean para bien o para mal. Para todos estos acontecimientos, como hombre que razona, tienes la libertad de verlo como un problema. Y estos problemas sin duda alguna no existen. Si ves la esencia de los problemas del hombre, siempre se manifestara el hecho de estar con vida y querer estar satisfecho ante la misma. Así que todos los acontecimientos de la vida son solo momentos buenos o desagradables, pero no problemas porque no lo son. ¿Por qué? La respuesta para esta incógnita llegará por el camino que traces de una meditación profunda.
Mira el mundo con tus ojos.

Lo que enseña la vida

La vida es el regalo maravilloso que nos dio la naturaleza; lo que hizo Dios, Alá, buda, la energía suprema, como quieras llamarle para sus hijos, considero. La vida es producto de combinaciones químicas, dicen otros. Pero pienso, luego, que la vida, ese gran paréntesis deviene en un error. Perseguir constantemente la naturaleza del existencialismo cuando ya existimos. De todos modos la amo a igual que todos con sus debilidades, sus obstáculos que son parte de la experiencia para hacerme mas fuerte. Y lo más importante: la felicidad. Otras veces cavilo que es mejor no haber existido, porque tantas cosas que hay que pasar para llegar a la realización y la felicidad. Y cuando paso y miro atrás veo que fue un simple recorrido. Eso me hace pensar en la neutralidad de las cosas, en la trivialidad de todo. Mas tarde esas cavilaciones dirigen a analizar todas las teorías y las partes, y llegar a la conclusión que la vida es importante. Considéralo. Estas con vida. No importa los inconvenientes que sucedan. Puedes con ello. Mas tarde la dirección que recorres se tuerce en un espacio de tres dimensiones, confuso para poder discernir el buen entendimiento y formar una verdad (respecto de la realidad) en tu consciencia. Llegas a la conclusión que has edificado una verdad, tu verdad, tu vida.
Independientemente que la vida sea maravillosa para algunos; y una catástrofe para otros, ella inspira a seguir adelante.
Nunca pares.