Yo nací salvo y moriré condenado

Ayer mi vida paso por una fragua llena de esperanzas y favores que agradecer que se derritieron en mi parecer. Hoy el cielo esta nublado sin sol que penetre mi piel con su luz y aclare mi pensamientos. Todo esto me ha llevado a otra dimensión en el tiempo. Porque mi vida es esperanza nublada por los afanes de la vida.
Pasando por destellos de fragmentos que reposan en mis experiencias de mi corta vida, recojo algunos de ellos y los meto en el bolsillo de mis pareceres. Los he guardado. Ahora en este preciso instante los saco frente al mar como caracoles revueltos en aguas saladas. Aquellas aguas de mis pareces confusos pero llenos de verdades que ni yo mismo entendí. Aquellas aguas de mis culpas que nunca fueron mis verdaderas intenciones. Aquellas aguas de ternura que siempre se mantendrán en calma.
No importa. Todo esto es algo muy cierto. Es algo que saco desde el fondo de mi corazón para compartirlo contigo. Es muy especial.
No nací en un seno familiar adinerado rodeado de oro, perlas preciosas o una cuna celestial. Nací salvo, eso te lo puedo decir. En mi preciosa vida aprendí a conocerme desde entonces. Es un privilegio que pocos tienen. Quizás porque se dejan llevar de las cosas del mundo. O talvez porque nacemos inocentes.
Al ir creciendo iba conociendo el mundo. Sus amaneceres, sus atardeceres y los viajes nocturnos en mis sueños. Siempre he pensado que los sueños son cosas de nosotros. Pero me equivoque. Ellos son cosas de cada uno.
Sin ser preciso, pude entender ciertas cosas que por casualidad de la vida veía en mis adentros. No puedo dejar de decirte esto. Las cosas que se transformaban en mi mente fueron imágenes que al pasar el tiempo las vi con mis propios ojos. Cualquiera diría que eso es cosa del destino. Otro diría que es obra de algo sobrenatural. Pero yo digo que estoy aquí para esclarecer ciertas cosas.
Bueno, no te diré lo que vi. No me lo creerás. Pero te diré lo que sentí. Sentí a los ángeles cuando visitaban mi cama y se sentaban a mi lado. Lo admito. Tuve miedo. Algo desconocido siempre nos alborota. Pero luego pude adaptarme a ello a sentirme parte de ello y aprender ser yo mismo. No como trataron de criarme, no como determinaron los genes, no como me construí respecto a lo que absorbí delarealidad. No. Aprendí a ser yo mismo respecto a mi esencia.
Siempre me han conocido como una persona carismática, divertida, inteligente, irresponsable, inerte. Pero yo me considero como una persona con mucha sustancia. No dejo de contar que también me llamaban loco. No por ser loco natural. Sino por ser tan diferente a los demás y que nadie pudo entenderme. He tenido que crecer con opresores sobre mis hombros. Personas que se agitan por mis formas, mi manera de pensar, mis ideas, mi conducta y mi actitud. No se que ha sucedido. Soy un inmoral. Soy un perverso. Soy bueno. Yo soy.
He conocido muchas cosas en este mundo. Muchas. Pero lo único que no he conocido es a dios. Lo he sentido. Sí. Lo he escuchado. Si. Pero es como conocer una sombra. Un viento perdido en el aire. El existe. De eso estamos claro. Pero no lo entiendo. No entiendo por que nos puso en este teatro. No entiendo para que nos trajo aquí. No entiendo por que nos hizo nacer culpable de un hecho que ningunos cometimos. No entiendo por que nací salvo. Quizás mi razón es muy limitada para entender ciertas cosas. O tal vez creo que lo se todo cuando en realidad no se nada. No lo se.
He experimentado extrañeses.
He experimentado travesías.
Sin embargo. Las dunas de sales.
Somos polvos en el viento. Es cierto, quizás. Pero el polvo se va fusionando con el tiempo hasta devenir como sal. Esa es la pureza.
Ahora me he decidido.
No cambiare.
Seré yo mismo.
No tomare represalias contra mis opresores (dejaré que ellos mismos se destruyan).
Ahora siento que quiero escapar de este mundo.
Siento que moriré.
Pero de modo alguno viviré mi vida como me plazca.
Moriré condenado.
Y nací salvo. Yo me hice pecador.
Gracias, dios.
Pasando por destellos de fragmentos que reposan en mis experiencias de mi corta vida, recojo algunos de ellos y los meto en el bolsillo de mis pareceres. Los he guardado. Ahora en este preciso instante los saco frente al mar como caracoles revueltos en aguas saladas. Aquellas aguas de mis pareces confusos pero llenos de verdades que ni yo mismo entendí. Aquellas aguas de mis culpas que nunca fueron mis verdaderas intenciones. Aquellas aguas de ternura que siempre se mantendrán en calma.
No importa. Todo esto es algo muy cierto. Es algo que saco desde el fondo de mi corazón para compartirlo contigo. Es muy especial.
No nací en un seno familiar adinerado rodeado de oro, perlas preciosas o una cuna celestial. Nací salvo, eso te lo puedo decir. En mi preciosa vida aprendí a conocerme desde entonces. Es un privilegio que pocos tienen. Quizás porque se dejan llevar de las cosas del mundo. O talvez porque nacemos inocentes.
Al ir creciendo iba conociendo el mundo. Sus amaneceres, sus atardeceres y los viajes nocturnos en mis sueños. Siempre he pensado que los sueños son cosas de nosotros. Pero me equivoque. Ellos son cosas de cada uno.
Sin ser preciso, pude entender ciertas cosas que por casualidad de la vida veía en mis adentros. No puedo dejar de decirte esto. Las cosas que se transformaban en mi mente fueron imágenes que al pasar el tiempo las vi con mis propios ojos. Cualquiera diría que eso es cosa del destino. Otro diría que es obra de algo sobrenatural. Pero yo digo que estoy aquí para esclarecer ciertas cosas.
Bueno, no te diré lo que vi. No me lo creerás. Pero te diré lo que sentí. Sentí a los ángeles cuando visitaban mi cama y se sentaban a mi lado. Lo admito. Tuve miedo. Algo desconocido siempre nos alborota. Pero luego pude adaptarme a ello a sentirme parte de ello y aprender ser yo mismo. No como trataron de criarme, no como determinaron los genes, no como me construí respecto a lo que absorbí delarealidad. No. Aprendí a ser yo mismo respecto a mi esencia.
Siempre me han conocido como una persona carismática, divertida, inteligente, irresponsable, inerte. Pero yo me considero como una persona con mucha sustancia. No dejo de contar que también me llamaban loco. No por ser loco natural. Sino por ser tan diferente a los demás y que nadie pudo entenderme. He tenido que crecer con opresores sobre mis hombros. Personas que se agitan por mis formas, mi manera de pensar, mis ideas, mi conducta y mi actitud. No se que ha sucedido. Soy un inmoral. Soy un perverso. Soy bueno. Yo soy.
He conocido muchas cosas en este mundo. Muchas. Pero lo único que no he conocido es a dios. Lo he sentido. Sí. Lo he escuchado. Si. Pero es como conocer una sombra. Un viento perdido en el aire. El existe. De eso estamos claro. Pero no lo entiendo. No entiendo por que nos puso en este teatro. No entiendo para que nos trajo aquí. No entiendo por que nos hizo nacer culpable de un hecho que ningunos cometimos. No entiendo por que nací salvo. Quizás mi razón es muy limitada para entender ciertas cosas. O tal vez creo que lo se todo cuando en realidad no se nada. No lo se.
He experimentado extrañeses.
He experimentado travesías.
Sin embargo. Las dunas de sales.
Somos polvos en el viento. Es cierto, quizás. Pero el polvo se va fusionando con el tiempo hasta devenir como sal. Esa es la pureza.
Ahora me he decidido.
No cambiare.
Seré yo mismo.
No tomare represalias contra mis opresores (dejaré que ellos mismos se destruyan).
Ahora siento que quiero escapar de este mundo.
Siento que moriré.
Pero de modo alguno viviré mi vida como me plazca.
Moriré condenado.
Y nací salvo. Yo me hice pecador.
Gracias, dios.


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